Pensamiento visual sin dibujar: otras formas de trabajar con imágenes.
No hace falta saber dibujar para pensar visualmente.
Al escuchar “visual thinking” muchos lo asocian al dibujo, pero no es lo único que existe, claro. Lo visual se puede aprovechar para mirar una situación de otra manera.
Una imagen puede funcionar como una especie de interrupción.
Estamos acostumbrados a explicar un problema con palabras. Las mismas palabras, además. Repetimos una situación, la describimos, la analizamos y muchas veces terminamos moviéndonos dentro del mismo marco.
Cuando aparece una imagen, especialmente si no es demasiado literal, pasa algo distinto. No te dice exactamente qué tienes que ver. Te obliga a interpretar.
Dos personas pueden mirar la misma imagen y encontrar cosas completamente diferentes.
Una ve una barrera. Otra ve una transición. Otra piensa en una estructura que está a punto de cambiar.
La imagen es la misma.
Eso me parece interesante cuando se trabaja con equipos, porque muchas veces el problema no es que falten ideas. El problema puede ser que la situación requiera mirar desde un lugar diferente.
Trabajar con imágenes permite introducir asociaciones novedosas.
En cambio, una imagen puede llevarte hacia algo que no estabas buscando.
A veces aparece una relación.
A veces una contradicción.
A veces una pregunta mejor.
Y otras veces simplemente aparece una forma distinta de describir lo que estaba pasando.
También observando, asociando, comparando y haciendo visible algo que hasta ese momento estaba bastante escondido dentro de la conversación.
Es una herramienta que utilizo con frecuencia dentro de procesos de creative thinking y facilitación de equipos, especialmente cuando una situación se ha quedado demasiado explicada y, aun así, sigue sin moverse.
Aveces no hace falta seguir hablando del problema, sino verlo de otras maneras.

