Cuando la imagen perfecta se convierte en un commodity.

La perfección deja de ser una ventaja cuando empieza a estar al alcance de todos.

Durante mucho tiempo, producir una buena imagen exigía algo bastante concreto: conocimientos, herramientas, tiempo, presupuesto y oficio.

Una fotografía impecable, una ilustración bien ejecutada o una pieza publicitaria con determinada calidad visual tenían detrás una cierta dificultad de producción.

Eso está cambiando muy rápido.

Hoy podemos escribir unas líneas y obtener en segundos una imagen extraordinariamente bien iluminada, compuesta y acabada. Podemos pedir otra. Y otra. Cambiar el encuadre, la textura, la época, el personaje o la dirección de la luz.

No es poca cosa.

Y por eso ¿Qué ocurre cuando fabricar una imagen perfecta se convierte en un commodity?

La perfección deja de ser una ventaja porque deja de ser escasa.

Y cuando algo deja de ser escaso, deja también de ser suficiente para destacar.

La creatividad pienso que vuelve a ocupar un lugar central.

Porque si todos podemos producir imágenes técnicamente excelentes, la diferencia ya no está únicamente en la capacidad de producirlas.

Está en tener una idea.

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